La pubalgia de Lamine Yamal. Representación anatómica.

La pubalgia de Lamine Yamal

El joven extremo del FC Barcelona presenta una pubalgia que está generando una atención especial tanto en su club como en los servicios médicos. Según los informes, la afección afecta la zona del pubis, un área crítica para el fútbol de alta intensidad: se trata de una lesión de sobrecarga en la unión entre tendones y hueso en la sínfisis del pubis.

La pubalgia de Yamal ha obligado al club a aplicar criterios de máxima prudencia en su retorno. Por ejemplo, se informó que no jugaría ante el Newcastle United y que el club opta por el descanso y el tratamiento físico especializado para evitar recaídas. (mundodeportivo.com)
Dado que Yamal es aún un jugador muy joven con una carga competición elevada, este tipo de lesión adquiere especial relevancia: la articulación púbica sufre mucho con los gestos explosivos, cambios de ritmo, disparos y regates constantes que caracterizan su perfil. Si no se gestiona correctamente, existe el riesgo de cronificación y, en los casos más graves, de intervención quirúrgica. (larazon.es)

Mi opinión profesional

En mi reciente publicación en X advierto lo siguiente:

Atención a la pubalgia de Lamine Yamal. Se produce por un desequilibrio muscular: el psoas ilíaco (mal llamado “músculo del chut”) de la pierna hábil se colapsa y pierde elasticidad, sobrecargando los tendones del pubis. ⚽ ¡Ojo, hay riesgo de quirófano! ⚠
⬇ El dolor aparece porque la musculatura implicada se retrae y deja de absorber bien los esfuerzos explosivos. Si no se corrige el desequilibrio, el problema puede cronificarse y comprometer el rendimiento del jugador.
La pubalgia responde muy bien cuando se reequilibran los músculos implicados en el movimiento explosivo. Con un buen tratamiento y constancia, la recuperación es completa y sin secuelas. ⚽

El factor clave no es sólo el deseo de volver a jugar lo antes posible, sino entender qué mecanismo está provocando la lesión: en este caso, un psoas ilíaco fatigado o acortado que no absorbe correctamente los esfuerzos de aceleración y disparo, lo que genera una sobrecarga secundaria en la sínfisis púbica. La propuesta es actuar preventivamente mediante el reequilibrio muscular —sobre todo del psoas, aductores y zona abdominal— y trabajar desde el control físico para que el gesto explosivo (el “chut”, el cambio de ritmo, el drible) no sea lo que desencadene la lesión.
Quiero recalcar que, si se aborda de forma rigurosa, la pubalgia no tiene por qué dejar secuelas y el jugador puede regresar a su nivel óptimo. Pero advierto que la precipitación, el juego con dolor o el escaso descanso pueden derivar en intervenciones o en estaciones perdidas.

¿Qué es la pubalgia en jugadores de fútbol?

En el fútbol, la pubalgia (también llamada osteopatía dinámica de pubis o síndrome de la sínfisis del pubis) es una lesión de sobrecarga que afecta la zona media inferior (pubis, aductores, musculatura abdominal), donde convergen tensiones elevadas por cambios de ritmo, disparos, entradas y giros.

Según especialistas, se genera cuando los músculos aductores del muslo (muy potentes) tiran con más fuerza de lo que pueden responder los músculos de la pared abdominal o los estabilizadores lumbares, lo que provoca una descompensación mecánica en la sínfisis púbica.
Los síntomas típicos son dolor pélvico-inguinal, molestias al acelerar, al disparar o al cambiar de dirección, dolor que se incrementa en fases de acumulación de partidos o en terrenos con poca firmeza. Su tratamiento pasa por fisioterapia —refuerzo de musculatura profunda, estiramientos, ejercicios de estabilidad y control motor—, descanso y progresiva reincorporación al gesto deportivo.

En el fútbol profesional, dado el alto número de gestos explosivos y frecuentes sesiones de entrenamiento, la pubalgia es una lesión que puede cronificarse si se trata de forma inadecuada. Por ello, el planteamiento preventivo es tan importante como el correctivo.

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