Carlos Lorenzana: “La lesión más fácil de recuperar es la que conseguimos evitar antes de que ocurra”
El problema de las lesiones ha marcado la temporada desde su inicio, y en un contexto donde cada semana se acumulan contratiempos físicos en los grandes equipos, el nombre de Carlos Lorenzana vuelve a aparecer como una de las voces más autorizadas del país. Preparador físico, quiropráctico y especialista en recuperación de deportistas profesionales, Lorenzana recibió a La Gradería del Balcó para analizar el origen real de las lesiones, los errores de planteamiento en los clubes y el eterno debate sobre el calendario. La conversación, franca y técnica, deja claro que su visión sigue siendo tan sólida como su trayectoria.
Con un currículum que incluye la Selección Española del Mundial 2002, la plata olímpica en Sídney 2000, largas etapas en el Espanyol, Sevilla y otros equipos de élite, Lorenzana evita el protagonismo pero transmite seguridad. “El currículum solo demuestra que llevas muchos años”, bromea. Pero su experiencia coloca cada frase en un punto de autoridad indiscutible.
La pubalgia: un problema mecánico que se intenta resolver con química
La entrevista parte de la actualidad: la desconvocatoria de Lamine Yamal de la Selección Española por problemas de pubalgia. Para Lorenzana, el enfoque habitual es erróneo:
“La pubalgia no empieza por un problema médico, sino por un desequilibrio de los balances musculares.”
Explica que los futbolistas repiten cientos de acciones explosivas siempre con la misma pierna dominante, lo que provoca que determinados grupos musculares trabajen muy por encima de su capacidad. Ese sobreesfuerzo desencadena bloqueos lumbares, pérdida de elasticidad de tendones y el clásico dolor en la zona púbica que tantos jugadores acaban arrastrando durante semanas.
Según Lorenzana, los tratamientos basados en infiltraciones, ondas o medicación solo abordan el síntoma:
“Si quitas el dolor, estás matando al mensajero. El dolor te avisa de que algo no está funcionando.”
Defiende que el origen real se resuelve con terapia manual, actuando sobre la mecánica corporal, sin necesidad de parar la actividad y sin depender de reposos prolongados que muchas veces solo alargan el problema.
Médicos, fisios y preparadores: “o vamos todos en equipo o el jugador pierde”
Otro punto caliente fue el desencuentro entre los servicios médicos del Barça y la selección por los tratamientos aplicados a Yamal sin comunicación previa. Lorenzana, con décadas de experiencia en vestuarios, lo resume de forma tajante:
“Cada uno defiende su parcela, pero si no hay coordinación real, todo se complica.”
Recuerda que el objetivo no es el lucimiento personal del médico o del preparador físico, sino que el entrenador tenga el máximo número de jugadores disponibles. Para él, la clave no es quién aplica el tratamiento, sino que el proceso sea coherente, transparente y conjunto.
“La prevención es el trabajo más importante que existe”
Lorenzana subraya que el error estructural en muchos equipos es que invierten demasiados recursos en recuperar lesiones y muy pocos en evitarlas.
“La lesión más fácil de solucionar es la que con trabajo conseguimos que no aparezca.”
Lamenta que, aunque existan informes como el reciente de FIFPro alertando del calendario insostenible, muchos jugadores ocultan molestias por miedo a perder minutos y muchos clubes no dedican el tiempo necesario a un plan de prevención individualizado.
Un dato contundente refuerza su discurso:
“En toda mi carrera, nunca se me ha roto un jugador. Jamás tuve una rotura muscular porque dedicaba muchísimas horas a la prevención.”
¿Es el calendario el culpable? Lorenzana lo tiene claro
El debate sobre el exceso de partidos es recurrente. Sin embargo, su experiencia le lleva a matizar:
“El calendario no genera lesiones. Con los medios actuales un jugador puede rendir dos partidos por semana.”
Lo que sí empeora la situación, explica, son las pretemporadas mal planteadas, los viajes comerciales, la falta de adaptación progresiva o las vacaciones descontroladas. Los equipos que empiezan a competir a los pocos días de iniciar la preparación quedan expuestos a desajustes musculares que luego se arrastran durante meses.
También menciona al Barça, que pese a tener una de las pretemporadas más largas en años ha sufrido una oleada de lesiones. Para Lorenzana, el tiempo de descanso no es la causa:
“No se lesionan por haber tenido más vacaciones. Hay otros condicionantes. El problema está en cómo se estructura la preparación y la prevención.”
Endógenas y exógenas: las lesiones que sí se pueden controlar
Lorenzana distingue entre lesiones exógenas (golpes, entradas, impactos) y endógenas, que son las generadas por desequilibrios internos:
“Todas las lesiones endógenas son controlables y solucionables. Incluyendo las pubalgias.”
Estas últimas —las más frecuentes en el fútbol— dependen, según él, de evaluar bien cada grupo muscular, corregir bloqueos articulares y garantizar que el cuerpo del jugador está preparado para las cargas de entrenamiento y competición.
Una visión global para un problema global
La charla concluye con una idea que resume todo su enfoque:
“Cuantas más visiones aportemos —médicos, fisios, recuperadores, preparadores—, mejor funcionará todo.”
Desde su oficina, lejos ya de la dinámica diaria de los grandes clubes pero en contacto permanente con deportistas de élite, Lorenzana sigue siendo un referente en la prevención y recuperación de lesiones. Su mensaje es claro, técnico y directo: el futuro del rendimiento pasa por anticiparse a la lesión, no por celebrarlas cuando se acortan los plazos de recuperación.
Un discurso que, en un fútbol repleto de urgencias y agendas apretadas, resulta más necesario que nunca.
